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Tu web no va lenta por el hosting. Va lenta por las fotos.

Nuestra propia web arrastraba 6,7 MB de imágenes. La portada tardaba una eternidad en un móvil con mala cobertura. No era el servidor: era el formato de los archivos. Lo arreglamos en una tarde y pesa un 94% menos.

4 min de lectura Narops
  • Rendimiento
  • SEO
La misma página web en dos portátiles idénticos: en el de la izquierda la pantalla sigue en gris esperando a cargar; en el de la derecha ya se ve completa, con su rejilla de fotografías.

Cuando una web va lenta, el primer instinto es echarle la culpa al hosting. Es la conversación de siempre: «habrá que pasarse a un servidor mejor». A veces es verdad. La mayoría de las veces, no.

Lo sabemos porque nos pasó a nosotros, en nuestra propia web, y tardamos más de lo que nos gustaría en mirar donde había que mirar.

Los números, sin adornos

La carpeta de imágenes de narops.com pesaba 6.717 KB. La portada, ella sola, se llevaba cerca de 1,8 MB solo en fotos. Con fibra no se nota nada. En un móvil con dos rayas de cobertura, esa portada es una pantalla en blanco durante varios segundos — y varios segundos son suficientes para que alguien se vuelva atrás.

Después de arreglarlo: 433 KB en total. La portada, unos 140 KB.

Un 94% menos. Sin cambiar de servidor, sin tocar el diseño y sin que ninguna foto se vea peor.

Qué estaba pasando

Todas las fotos estaban guardadas en PNG.

El PNG es un formato honrado, pero está pensado para otra cosa: guarda la imagen píxel a píxel, sin perder ni un detalle. Eso es exactamente lo que quieres para un logotipo, un icono o una captura de pantalla con texto fino. Para una fotografía es un desperdicio: la foto de una persona o de una oficina no necesita esa precisión, porque el ojo no la ve.

Una fotografía en PNG puede pesar entre cinco y diez veces más que la misma fotografía en un formato pensado para fotos. Sin que se aprecie ninguna diferencia mirándolas una al lado de la otra.

Y la razón por la que acaba ocurriendo casi siempre es tonta: «Guardar imagen como…» en un ordenador, o una captura de pantalla, dan PNG por defecto. Nadie eligió PNG. Simplemente salió así.

Cómo saber si es tu caso

No hace falta ninguna herramienta de pago.

  1. Abre tu web en el navegador, haz clic derecho → Inspeccionar → pestaña Red (o Network).
  2. Recarga la página.
  3. Ordena por tamaño.

Si las tres o cuatro primeras filas son imágenes y alguna pasa de 500 KB, ya tienes el diagnóstico. El total de la página debería estar por debajo del megabyte; por encima de dos, hay trabajo que hacer.

Otra pista que vale para salir de dudas: si la web va rápida en tu ordenador de la oficina y lenta en el móvil de tu madre, no es el servidor. El servidor responde igual de rápido a los dos. Lo que cambia es cuántos megas tiene que tragarse cada uno.

Qué hacer

Guarda las fotos en WebP. Es un formato que entienden todos los navegadores desde hace años y que, en fotografía, pesa una fracción de lo que pesa el PNG con la misma calidad aparente.

Deja en PNG solo lo que lo necesita: logotipos, iconos y cualquier imagen con transparencia. Ahí el PNG sí está haciendo su trabajo.

No subas la foto tal y como sale de la cámara. Una imagen de 4.000 píxeles de ancho en un hueco que mide 600 es peso tirado a la basura. Redimensiona antes de subir.

Y ponlo en el proceso, no en una tarde heroica. Esto es lo importante y lo que casi todo el mundo se salta. Si alguien de tu equipo sube fotos al gestor de contenidos, va a volver a subir PNG de 3 MB dentro de dos meses. No porque lo haga mal: porque es lo que sale por defecto. Optimizar una vez no arregla nada a medio plazo.

En nuestro caso lo resolvimos con un comando que recorre la carpeta de imágenes, convierte lo que es una foto, respeta lo que tiene transparencia y solo se queda con el archivo nuevo si de verdad pesa menos. Se lanza después de cada subida y se acabó el problema.

Por qué esto importa más allá de la velocidad

Google mide la velocidad de carga y la usa para decidir posiciones. Pero incluso si no lo hiciera, el argumento se sostiene solo: cada segundo de espera es gente que se va antes de leer la primera frase. Da igual lo bien escrita que esté esa frase.

Y hay algo que se pasa por alto: una web pesada es un problema de accesibilidad. No todo el mundo navega con fibra y un móvil de gama alta. Una web de 6 MB funciona perfectamente en la oficina de quien la ha hecho y funciona mal en medio pueblo.


El resumen: antes de cambiar de hosting, mira cuánto pesan tus imágenes. Es lo más barato de arreglar y casi siempre es lo que más se nota.

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